El ensueño de la Lozana y su rocambolesca soltura
Aparte de observar que la obra de Artemidoro, directamente o
por intermediación de las claves de sueños medievales, está
en la base de los sueños de los personajes de Delicado y de las
claves que los explican, interesa aquí ver cuáles son los
conocimientos que en materia onírica presenta la protagonista
del Retrato.
No menos importante será ver de qué manera son
considerados esos saberes onirománticos por parte de
Delicado. Excluido el retórico ensueño del mamotreto LXVI,
que presenta una típica alegoría con elementos de las
mitologías clásica y cristiana, merecen una mirada detenida
los otros fragmentos que tratan el tema y, muy especialmente,
los mamotretos XXXI-XXXII. En ellos la anécdota se desarrolla
a partir de un visión onírica que ha tenido la Lozana, en que
veía a Rampín caer en el río:
Agora me libre Dios del diablo con este soñar que yo
tengo, y si supiese con qué quitármelo, me lo
quitaría. Querría saber cualque encantamiento para
que no me viniesen estos sobresaltos, que querría
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
haber dado cuanto tengo por no haber soñado lo que
soñé esta noche44.
Esta alcahueta, bruja o beata según conviene a su beneficio,
no olvida que en muchos sueños pone la zarpa el diablo,
inspirándolos y que, aunque su propósito es engañar e inducir
al pecado (como insiste la Iglesia por sentencia de sus
doctores cuando condena la adivinación por los sueños45), a
veces sus predicciones resultan verdaderas y se cumplen en
razón de su mucha ciencia, de lo que bien saben sacar
provecho aquellos a quienes denuncia fray Lope de Barrientos
en su Tratado del dormir: “Ansí mesmo por operación de los
malos espíritus; algunas veces aparescen algunas fantasías a
los hombres durmiendo que con los dichos espíritus tienen
algunas connivencias e tratos ilícitos; en las cuales fantasías
les revelan algunas cosas advenideras, según lo determina
más largamente Santo Tomás”46. El voto por el que la Lozana
44 Francisco Delicado: La Lozana andaluza, p. 137.
45 “Turbio ya en san Jerónimo y en san Agustín, el sueño, en Gregorio el
Grande y, con matices, en Isidoro de Sevilla, basculó del lado del diablo”,
Jacques Le Goff: “Los sueños en la cultura y la psicología colectiva del
Occidente medieval”, Tiempo, trabajo y cultura en el Occidente medieval,
Taurus, Madrid, 1983, p. 287.
46 Fray Lope de Barrientos: Tratado del dormir, en Vida y Obras de Fr.
Lope de Barrientos, edición de Luis G. A. Getino, Salamanca, Anales
Salmantinos, I, 1927, p. 27. Con posterioridad, Pedro Ciruelo insiste en lo
mismo: “Otros vanos hombres presumen de adeuinar las cosas venideras
por los sueños que dormiendo sueñan los hombres: diziendo tal cosa
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
invoca a Dios tiene su justificación en esta posibilidad
diabólica del sueño, cuyas negativas consecuencias quisiera
conjurar. El cristianismo hizo del signo de la cruz el conjuro
por excelencia47, como se prueba en tantas ocasiones que al
despertar de un ensueño relevante el protagonista se santigua
encomendándose a Dios y a los santos: “Quando despertó el
Çid, la cara se santiguó. / Sinava la cara, a Dios se fo
acomendar”48, “desperté e signéme con mi mano alçada”49,
soñastes: sinifica que os a de venir esto o lo otro. Etc. Mas para reprouar
claramente esta manera de adeuinar por vana y supersticiosa: y por pacto
secreto con el diablo, hazemos saber que los sueños vienen a los hombres
por tres causas principales: es a saber por causa natural: por causa moral:
y por causa theologal […] Y el diablo entre sueños hablo al grande
nigromantico balaan para que fuesse a maldezir y encantar al pueblo de
dios: y de la misma manera habla en sueños a los nigromanticos y
adeuinos que tienen pacto publico, o secreto con el: y les reuela muchas
cosas para que adeuinen lo que a de venir”, Reprouacion de las
supersticiones y hechizerias, edición de Alva V. Ebersole, Albatros,
Valencia, 1978, pp. 64-65.
47 “El senyal de la creu permetia tant als fidels com als eclesiàstics
d’assegurar-se còmodament de la natura dels prodigis als quals
s’enfrontaven […] No hi ha dubte que el senyal de la creu dissiparà la
il·lusió si el prodigi és d’origen diabòlic… o no cristià, cosa que, en
definitiva, era el mateix per a l’Esglèsia”, observa Marie-Christine
Pouchelle, refiriéndose a los sueños y visiones de las hagiografías: “Quan el
meravellós no era imaginari: en el segle XIII, Les miracles de Notre-Dame de
Coinci” en El món imaginari i el món meravellós a l’Edat Mitjana, Fundació
Caixa de Pensions, Barcelona, 1986, p. 107.
48 Cantar de Mio Cid, edición de Alberto Montaner, Crítica, Barcelona,
1993, vv. 410-411
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
“despertó despavorido y començóse a santiguar”50. En cuanto
a prácticas paganas que pudieron pervivir al margen de la
cultura oficial, traduce así Juan Rodríguez del Padrón el
pasaje ovidiano de las Heroidas que refiere los conjuros de
Hero contra el sueño que anuncia la muerte de Leandro
ahogado en el mar51: “no só menos pavorosa por la visión de
la noche pasada, puesto que aquella visyón sea purgada por
los sacrifiçios míos con la candela faleçiente al alva”52; Tibulo
también menciona ciertas sustancias (harina, sal), fórmulas
verbales y ceremonias que invalidan las infaustas
premoniciones recibidas en sueños53; otros autores proponen
recursos preventivos contra sueños malos o engañosos: el
laurel, ensalmos y piedras extrañas54 Continuando con el
49 Gonzalo de Berceo: Vida de Santo Domingo de Silos, edición de Teresa
Labarta de Chaves, Castalia, Madrid, 1987 (3ª ed.), cuaderna 244c.
50 Garci Rodríguez de Montalvo: Amadís de Gaula, edición de Juan
Manuel Cacho Blecua, Cátedra, Madrid, 1987-1988, lib. I, cap. i, p. 238.
51 “Nec minus hesternae confundor imagine noctis, / Quamuis est sacris
illa piata meis”, Heroidas, XIX, vv. 193-194.
52 Juan Rodríguez del Padrón: Bursario, edición de Pilar Saquero Suárez-
Somonte y Tomás González Rolán, Universidad Complutense, Madrid,
1984, p. 198.
53 Tibulo: Carmina/Poemas, edición de Enrique Otón Sobrino, Bosch,
Barcelona, 1983, libros I, v, vv. 13-16, y III, iv, vv. 7-10.
54 Vid. Toufic Fahd: La divination arabe, p. 254 y nota. El laurel tiene un
papel destacado en las artes mánticas desde la Antigüedad; en cuanto a
los lapidarios, cuenta Plinio que la piedra eumetes proporciona sueños
verdaderos (Historia natural, XXXVII, cap. clx), Marbodio atribuye
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
sueño de la Lozana, ha despertado sobresaltada, con un
miedo que deriva del funesto suceso que anuncia y no menos
de su muy probable cumplimiento, pues —tal como expone
fray Lope de Barrientos— “en el sueño verdadero, el que le
sueña queda muy penoso e espantado de tal sueño; de lo cual
no acaesce cosa en el sueño mentiroso”55. Por otra parte,
piensa que este susto pudiera ser sólo la consecuencia de
haber dormido mal: “El remedio sería que no durmiese
descubierta ni sobre el lado izquierdo, y dicen que cuando
está el estómago vacío que entonces el hombre sueña, y si
ansí es, lo que yo soñé no será verdad”56. En efecto, la idea de
que son turbadores y vanos los sueños producidos en
determinados estados del durmiente, remite no solamente a
Artemidoro, quien a los sueños proféticos (oneiroi) opone los
sueños vanos (enypnia), que define como aquellos que son
provocados por desarreglos somáticos o psíquicos y
consiguientemente carecen de sentido57; desde Aristóteles
parecidas propiedades al diamante (Liber de gemmis, I, col. 1740, en
Migne: Patrología Latina, CLXXI), mientras el Alfonso el Sabio habla de la
piedra bizedi como talismán contra las pesadillas en su Lapidario, edición
de María Brey Mariño, Castalia, Madrid, 1970, cap. ccxiii, p. 187, y Alonso
de Chirino dice lo mismo sobre el turungen en su Menor daño de la
medicina, edición de María Teresa Herrera, Universidad de Salamanca,
Salamanca, 1973, p. 223.
55 Barrientos: Tratado del dormir, p. 57.
56 F. Delicado: La Lozana andaluza, p. 137.
57 Artemidoro: La clef des songes. Onirocriticon, I, 1 y IV, Prefacio, pp. 19 y
216. Por otra parte, la refutación de la oniromancia se ha fundado
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
hasta Barrientos58, la tradición onírica recurre a menudo al
símil del líquido sobre cuya superficie agitada las imágenes
reflejadas se distorsionan hasta ser incomprensibles para
negar validez a aquellos sueños que tienen lugar con la
digestión o con otros malestares que indisponen al alma para
una clara visión59.
tradicionalmente en negar cualquier otra causa de los sueños que no sea
de orden psicosomático, véase al respecto Francis Xavier Newman:
Somnium: Medieval Theories of Dreaming and the Form of Vision Poetry,
Princeton University, Ph. D., Princeton 1963, pp. 17 y 42-43. Esta
explicación racionalista del ensueño es defendida también en La Lozana
andaluza por el Autor: “el hombre, cuando duerme sin cuidado, y bien
cubierto y harto el estómago, nunca sueña, y al contrario, asimismo,
cuando duerme el hombre sobre el lado del corazón, sueña cosas de gran
tormento, y cuando despierta y se halla que no cayó de tan alto como
soñaba, está muy contento, y si miráis en ello veréis que sea verdad” (p.
176).
58 Aristóteles: De insomniis, cap. iii, 461a; Barrientos: Tratado del dormir,
pp. 29-30 y 39.
59 Con harta frecuencia, los tratados onirológicos, con Aristóteles a la
cabeza, (en De insomniis 461a, afirma que no se produce ningún sueño
después de las comidas) advierten que la digestión estorba los sueños. Más
raras son las referencias a la postura como condicionante del sueño: así en
Oribasio, citado por J. A. Martínez Conesa: El sueño y los ensueños en la
medicina griega, Valencia, 1973, pp. 27 y 36, en Tertuliano (que aconseja
no dormir sobre el costado derecho para evitar la opresión del hígado, De
anima, cap. xlviii) y en Guillermo de Conches, para quien los sueños “ex
jacendi qualitate” nada significan (vid. F. X. Newman: Somnium. Medieval
Theories and the Form of Vision Poetry, p. 133). Mayor coincidencia con la
opinión de la Lozana hallamos en un antiguo texto mágico con
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
Sin embargo, convencida por su propia experiencia, Aldonza
sospecha que su sueño no dejará de cumplirse sean cuales
que sean las circunstancias en que se ha producido:
“munchas veces he yo soñado, y siempre me ha salido
verdad”60. Para prevenir cualquier mal, prohíbe a Rampín
acercarse al río en todo el día. Es entonces cuando él también
cuenta el sueño que ha tenido: “Yo soñaba que venía uno, y
que me daba de zapatazos, y yo determinaba de matallo, y
desperté”61. Con este segundo sueño, la rufiana ve confirmado
el signo negativo de su presagio, y decide esconder donde no
pueda ser hallada la espada del mozo para conjurar el peligro.
Las premoniciones parecen ciertas cuando más tarde, en el
mercado, Rampín es detenido por el hurto de unas
instrucciones para propiciar sueños oraculares, pues recomienda
acostarse sobre el lado derecho (J. L. Calvo Martínez y M. D. Sánchez
Romero: Textos de magia en papiros griegos, Gredos, Madrid, 1987, p. 70),
seguramente para no oprimir el corazón, pues precisamente no pocos
autores —desde Galeno a Alonso de Chirino— relacionan las pesadillas y
los sueños angustiosos con la opresión de este órgano, sede del calor
corporal (Covarrubias, en su Tesoro, define pesadilla como “un humor
melancólico, que aprieta el coraçón con algún sueño horrible, como que se
carga encima un negro, o caemos en los cuernos de un toro”). Más
interesado por la salud que por la adivinación, Pedro Mexía dedica varios
párrafos de su Silva de varia lección (III, 35) a comentar “de qué manera o
postura se deve acostar el hombre en su cama, que más provechoso sea el
sueño para su buena disposición”.
60 La Lozana andaluza, p. 137.
61 La Lozana andaluza, p. 138.
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
berenjenas, y se lo llevan preso. La noticia llega hasta la
Lozana, que tan alterada acaba que no puede menos que
alterar fantásticamente las proporciones del incidente: la
insignificante disputa con un revendedor de hortalizas va
creciendo en su amedrentado corazón hasta convertirse en un
sangriento ajuste de cuentas, que ha enfrentado a Rampín
con cuatro bellacos, a los que ha matado acaso, y por eso
imagina que le querrán ahorcar. Pero manosear cuatro
berenjenas, que en eso consiste el delito del golfillo, no
justifica que su estancia en el calabozo dure más de unas
pocas horas, y pronto queda en libertad. La odisea en
miniatura de este héroe patoso concluye en el mamotreto
siguiente, el XXXIII. Vuelto a casa, al querer esquivar una
rata, Rampín tropieza y cae en la sentina, donde a punto está
de ahogarse; nuevamente la Lozana sufre en su rescate y lo
salva de morir tragando inmundicia. Se remata la escena con
un Rampín desgraciado y hediondo a quien todo el caudal de
un río no podrá consolar: “¡Pese a tal con quien te parió, que
no te lavarás con cuanta agua hay en el Tíber!” (p. 144).
Es evidente la deuda con la tradición oniromántica en lo que
respecta al sueño que ha tenido la Lozana. Artemidoro explica
que los ríos representan la justicia, pues existe una relación
de analogía entre ríos y jueces dado que ambos actúan con
total independencia, y anuncian daño, especialmente si su
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
curso es impetuoso y se lleva alguna posesión o a alguien62.
Las claves de sueños medievales proponen una interpretación
similar: “A flumine raptum: inimicorum rixam signat”,
“Flumen turbulentum qui viderit: accusationem vel
offensionem”, “In flumen cecidisse: anxietatem signat”, “Qui
songe cheoir en fleuve, si descent en deshonor et pert”63. En
resumen, los ríos advierten en sueños de acusaciones, ofensas
y conflictos, y será mayor el peligro que anticipan si sus aguas
arrebatan al soñador o a un allegado suyo. El cumplimiento
de los sueños de la Lozana y de Rampín, que tendrá lugar no
sólo en conformidad con las claves citadas sino también al pie
de la letra, será en buena medida responsable de la comicidad
del episodio.
Cuando la alcahueta interpreta ambos sueños lo hace ad
litteram, sin aplicarles clave simbólica alguna, y por eso
aconseja a su criado no ir al río ese día y retira su espada
donde no pueda causar daño. Ignora que (para Artemidoro
62 “Il y a analogie entre fleuve et juge du fait que le juge agit à sa guise
sans avoir de comptes à rendre” (Artemidoro: La clef des songes.
Onirocriticon, IV, 66, p. 254). “Si en plus les rivières ont arraché et
emportent quelque possession de celui qui voit le songe, elles amènent de
toute façon un dommage: et elles signifient que le dommage est plus grand
et qu’il y en a en même temps péril, si elles ont arraché en même temps le
songeur, et surtout si elles le rejettent aussi en la mer” (ibíd., II, 27, p.
135).
63 Steven R. Fischer, The Complete Medieval Dreambook, pp. 122-123, s.v.
“river”.
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
como para la tradición onírica cristiana y culta) los sueños en
los que se revela el porvenir de forma clara y literal —y que
por ello tienen asegurado su pronto cumplimiento64— son
privilegio de personas virtuosas65, como también ignora que
los aficionados a interpretar sueños a menudo son burlados
por su propia alma, que oscurece y embrolla sus visiones y es
capaz incluso de hacer pasar por verdaderos sueños proféticos
simples fantasmas, enmascarados con figuras y enigmas66.
Incluso el sueño de Rampín en que se pelea y mata a un
individuo, que a juicio de la Lozana subraya los malos
presagios del día, no sería (para Artemidoro, pero antes
también Platón, y posteriormente muchos otros autores) otra
64 Artemidoro: La clef des songes. Onirocriticon, I, 3, p. 21.
65 “Il ne se montre au vertueux ni rêve [enypnion] ni aucune autre
représentation irrationnelle” (Artemidoro: La clef des songes. Onirocriticon,
IV, Prefacio, p. 217). Asimismo, basándose en las Escrituras, los Padres de
la Iglesia ordenan los sueños proféticos (divinos) con un criterio jerárquico:
los mensajes de la divinidad son más directos y claros para los profetas, y
se oscurecen en la medida que sus receptores se distancian de la santidad,
como advierte Jacques Le Goff en “Le christianisme et les rêves (II-VII
siècle)”, L’imaginaire médiéval (París: Gallimard, 1985) p. 267. Respetando
este principio de orden jerárquico, en el nivel más elevado de la
comunicación con Dios debe situarse a Moisés, que recibía la palabra
divina en pleno día, directamente.
66 Véase Artemidoro: La clef des songes. Onirocriticon., IV, Prefacio, pp.
217-218.
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
cosa que la confirmación de que los granujas ven en sueños
sus perversas obsesiones realizadas67.
Si las lecturas alegórica y literal de los sueños de la alcahueta
y su mozo parecen contradictorias, Delicado hace por
conciliarlas que todas acaben cumpliéndose, respetando
irónicamente el principio de analogía establecido ya en el
Onirocrítico: interpretar los sueños —afirma el Daldiano— no
es sino aproximar elementos semejantes entre sí (similia
similibus)68. Rampín tiene problemas con la justicia y es
llevado a prisión, lo que coincide con la significación simbólica
de la caída en un río según los manuales de oniromancia; el
pillo, que ha cometido un asesinato, aunque sólo ha sido por
unos momentos y en la imaginación de su compañera, cae
luego en la sentina de casa, cuyas aguas son más turbias que
las de un río, satisfaciendo irónicamente la interpretación
llana que la Lozana hizo de su sueño y del que tuvo Rampín.
Asomado tras el epígrafe del mamotreto XXXI, “Cómo la
Lozana soñó que su criado caía en el río, y otro día lo llevaron
en prisión”, Francisco Delicado parece divertirse con el
malentendido que ha compuesto. En este episodio exagerado,
en el que apenas insinuada la desgracia acaba siendo
67Ibíd., IV, 59 -p. 250; también F. X. Newman: Somnium, p. 54.
68Artemidoro: La clef des songes. Onirocriticon., II, 25, p. 133; es un
aspecto comentado por Marta Fattori: “Sogni e temperamenti” I sogni nel
medioevo (Seminario internazionale. Roma, 2-4 ottobre 1983) edición de T.
Gregory (Roma: Ateneo, 1985) p. 91.
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VII. LA REVISIÓN IRÓNICA Y BURLESCA
abultadamente cómica, caricatura de cuadro trágico,
Delicado, para quien los sueños son un recurso con el que
juega su ingenio, hace burla de una ciencia que se ha
convertido en dominio de charlatanes y que más adelante es
refutada por boca del Autor (“a esto de los sueños, ni mirar en
abusiones, no lo quiero comportar”, p. 176). Se diría que
cobra nuevo brío la vieja censura del Eclesiástico: “A muchos
extraviaron los sueños, y quedaron defraudados los que les
dieron fe” (34:7), sólo que esta vez quien enreda a los incautos
y burla con ello es un diablo que revela su curiosidad por la
cultura popular y la retrata como no se ha hecho antes, un
creador que, con palabras de Tatiana Bubnova “oscila entre
modelos escolares y literarios cultos y el folklore impublicable
de mercado y burdel”69.
69 Tatiana Bubnova: F. Delicado puesto en diálogo: las claves bajtinianas
de La Lozana andaluza, Universidad Nacional Autónoma de México,
México, 1987, p. 213.









